Si hay algo importante en una ensalada es el denominado aliño, esto es, con qué aderezamos la ensalada.

Si recordáis, decíamos en nuestro primer post sobre ensaladas que una ensalada era inicialmente 2 hortalizas o más crudas partidas en pedazos y aderezadas habitualmente con 3 elementos, aceite de oliva, sal  y vinagre, pero hay más que decir al respecto.

Aceite de oliva virgen extra (AOVE), por favor

No podía ser menos. Y no porque seamos nosotros productores de aceite de oliva virgen extra premium -que lo somos-, pero es que la diferencia es evidente.

¿Por qué es aconsejable que sea aceite de oliva virgen y extra? No vamos a darte razones científicas -aunque las hay y muchas,-aquí y aquí y aquí nos hemos hecho eco de sus beneficios-, solo apelar a lo evidente:

  1. Por el propio sabor del aceite. Sí, el simple sabor del aceite de oliva virgen extra en crudo no tiene color con el que no es extra. Lo vas a notar inmediatamente.
  2. Porque realza los componentes de la ensalada. Efectivamente, sólo el aceite de oliva virgen extra hace que las hortalizas en crudo (y otros elementos que puede llevar la ensalada, como veremos en la cuarta entrega) sepan más y mejor.
  3. Por salud: la ensalada es la ocasión ideal de tomar aceite de oliva virgen extra en crudo. Sí, puedes hacerlo en tostada, pero una ensalada es una ocasión estupenda. Y recuerda que se aconseja tomar unas 3 cucharadas de AOVE en crudo diariamente.

¿Qué variedad de aceite de oliva virgen extra?

Aquí hay gustos y depende de ellos. Nosotros utilizamos Arbequina o Picual dependiendo de los componentes de la ensalada, así como lo que llamamos coupages, esto es, mezclas.

Por darte una idea, y respecto a los AOVES de Olivízate te damos 4 orientaciones:

  1. Arbequina; es delicado y un pelín picante, le va muy bien con ensaladas de tomate o con ensaladas compuestas por verduras asadas (tipo escalibadas, tumbets, por ejemplo), o donde haya pimiento, cebolla, etc.. También nos gusta mucho en ensaladas donde hemos puesto quesos fuertes (sí, nosotros a algunas ensaladas -ya veréis la entrega 4- le ponemos quesos, aunque con mucho tiento o sabe todo a queso).
  2. Picual: es ideal para ensaladas de hoja amarga por ejemplo, rúcula, espinacas, endivias, escarola, etc. También le va mucho a ensaladas donde pongamos cítricos (más allá del aliño).
  3. Enverado: es la estrella de nuestros aceites. Al ser un coupage 75% de Arbequina y 25% de Picual marida perfectamente en cualquier tipo de ensalada dando lo mejor de sí, pero es además ideal cuando le pones frutas a las ensalada porque las hace destacar.
  4. Vitaplena, es Picual al 75% y Arbequina al 25%, y es el que tiene más cantidad de polifenoles. Nosotros le hemos probado con ensaladas de verduras verdes y otras con frutos secos, también le va muy bien a la ensalada de bacalao, escalivadas, etc.

Vinagre: os prometemos que hay más vida (y mucha) que el vinagre de Modena

Y esto lo decimos porque igual que aceite de oliva virgen extra, en España hay vinagres maravillosos.Y no sabemos por qué, un abuso tanto en restauración como en los hogares de un vinagre que no está mal, el de Modena, pero que no es ni el único, ni el mejor, y cuyas versiones comerciales son, a menudo, espantosas.

Al vinagre hay que dedicarle un poquito de tiempo. Si quieres saber más aquí el gran Pakus nos explica desde cómo se hace hasta los tipos que hay y cómo hacerlo. Puedes elegir un vinagre de manzana, de vino blanco, de vino tinto, de jerez (estupendo). Y, sobre todo, debes probar cómo funcionan según los elementos de la ensalada y el propio aceite de oliva virgen extra. Hay vinagres tan sofisticados como quieras y a veces es divertido probar cosas nuevas.

Y puede no ser vinagre: limón, lima y otros elementos menos conocidos

Pues sí, en muchas casas se echa limón en vez de vinagre. Y es una excelente opción. Y si ya le pones la ralladura de limón, muchas ensaladas crecen. Pero también puedes atreverte un día con la lima o incluso con un poquito de zumo de naranja, colándolos siempre, por supuesto.

El tema es aportar un ácido y los cítricos los aportan estupendamente.

Y la sal, que no falte (ni te pases ni no llegues)

Como dicen en mi casa, ensalada viene de sal. Y aunque no es cierto, como ya vimos en la primera entrega, lo cierto es que la ensalada pide sal.

¿Sal fina, gorda, sales de esas “sofisticadas” que ahora tenemos? La que quieras, aunque hay escuelas.

En principio, la sal normal basta. Pero hay gustos y una sal un poco más gorda de lo normal -no la sal de mesa, pero tampoco la otra gorda de pescado a la sal, una sal con un grano un poco más gordo- parece que le va mejor a algunas ensaladas.

La sal de escamas es una posibilidad para ensaladas de verduras asadas.

En todo caso, ten en cuenta que algunos elementos que puede llevar la ensalada (anchoas, bacon o frutos secos, por ejemplo), ya llevan mucha sal, así que cuidado la sal cuando hay elementos per se muy salados.

El “orden” del aliño básico si lo añades por separado

El aliño puede ir separado -aceite, vinagre o limón y sal-, esto es, no hacerse una mezcla antes, sino echarlos uno a uno. Entonces el orden es el siguiente: sal, vinagre y aceite. ¿Por qué? Porque el aceite, por su textura, no deja que la sal “entre” en los alimentos, forma una película que la protege. Por su parte, el vinagre lo que hace es “disolver” la sal, por eso va en medio.

Si lo quieres hacer junto, no pasa nada, puedes hacerlo en un vasito o taza y añadirlo. O dejar que cada uno se aliñe su ensalada.

En todo caso ten muy en cuenta que el aliño de ensaladas que llevan hoja debe ser hecho en el último momento, porque las hojas de pochan enseguida así como otras hortalizas. Por eso tampoco podemos conservar ensaladas de hoja en la nevera una vez aliñadas.

¿Hay otros aliños posibles? Sí y te invitamos a hacerlos (en el próximo post te contaremos)

Te hemos contado los básicos. Pero a través del aliño podemos mejorar nuestra ensalada notablemente. Pero esto lo dejamos para la próxima entrada donde te hablaremos de:

  1. Hierbas: desde el perejil (con el que hacemos una buena vinagreta) hasta la albahaca, la hierbabuena y otras menos conocidas como el eneldo.
  2. Especias: seguro que has probado ya ensaladas con mostaza ¿pero has probado añadir a una ensalada un poquito de comino, anises, etc? Te vamos a contar aliños con especias que funcionan muy bien según los elementos que compongan a la ensalada.
  3. Otros elementos “diferentes”: miel, mermeladas, frutas desecadas trituradas,etc. etc. Jugar con los contrastes es fundamental para darle vida a la ensaladas.

Así que, atentos a nuestra próxima entrada: aliñar con alegría